Escriben
memorias las damas del espectáculo, los hombres de la guerra, los políticos,
los presos, los periodistas (ellos son los que más derecho tienen), y sígale
añadiendo, que lo más probable es que usted tenga algún pariente o amigo (a)
que esté ahorrando para publicar un libro.
Los
dictadores mandan a confeccionar uno que
siempre es ’El libro blanco’ que explica sus atrocidades con una desfachatez
que asombra e insulta al humano lector, con gran profusión de material gráfico
(desde luego que los registros de sus crímenes atroces no aparecen).
Desde
el cautiverio se han escrito muy buenas novelas, que ahora no pienso mencionar,
para no ser fatua posando de sabihonda; así que no es
novedad contemporánea.
Los
perversos se han refugiado en la escritura, también los locos, hay que estarlo
para ponerse a inventar cualquier cantidad de diálogos, gastando neuronas para
llenar un número determinado de cuartillas. Aun
cuando confieso que me entretenían cuando era lectora de novelas, incluso me
identificaba con algunos de los personajes. Bueno, es probable que sea por
envidia que he escrito lo anterior, ante mi incapacidad de escribir bien, pero
no lo voy a borrar.
El
teatro es otra cosa; personalmente me sé poseedora de algunos malévolos rasgos
de personajes desenmascarados por William Shakespeare. Incluso, cuando me
siento vacía recurro a él, para atisbar la condición humana (expresada
perfectamente en mí) tal cual es, en todas las épocas, en todos los
continentes.
Los
jóvenes de hoy que tienen acceso a Internet son todos escritores, y de los
buenos: sostienen unos diálogos con varias personas durante horas, son adictos
al intercambio de ideas, pero de otra manera ¡Es que no podemos esperar que se
pongan a leer y escribir con papel y lápiz, teniendo un
tesoro que jamás se imaginaron Cervantes y Shakespeare!
@yastao
No hay comentarios:
Publicar un comentario