jueves, 16 de enero de 2014

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote De La Mancha cumple 409 años

Miguel de Cervantes Saavedra fue soldado, presidiario, estudiante, recaudador de impuestos, no realizó estudios superiores, fue acusado de rebeldía y el 15 de septiembre de 1569 se hizo público un mandamiento judicial que contenía lo siguiente: “Sepades (sépase) que por los alcaldes de nuestra casa y corte se ha procedido y procedió en rebeldía contra un Miguel de Cervantes, ausente, sobre razón de haber dado ciertas heridas en esta corte a Antonio de Sigura, andante en esta corte, sobre lo cual el dicho Miguel de Cervantes por lo dicho por nuestros alcaldes fue condenado a que, con vergüenza pública, le fuese cortada la mano derecha, y en destierro de nuestros reinos por tiempo de diez años , y en otras penas contenidas en la dicha sentencia”.

Vean ustedes lo extraño de la vida y sus dictámenes: según consta en documentos, nuestro escritor estaba radicado en Roma (Italia) para el 22 de diciembre de 1569, es decir, que voluntariamente se expatrió; y desde allá solicitó que en Madrid (España) se le hiciera una “limpieza de sangre”, y en efecto se practicó la diligencia. En agosto de 1571, Miguel de Cervantes  fue soldado en la compañía de Diego de Urbina y se embarcó en las galeras mandadas por el Marqués de Santa Cruz que se dirigieron a Mesina, donde se reunieron las escuadras españolas, estaba compuesta por 280 galeras venecianas y pontificias, (recuerden que la Iglesia Católica Romana era una potencia e intervenía en la vida de los hombres, bajo brazos armados: las Cruzadas), bueno, formaron La Gran Armada, que a las órdenes de don Juan de Austria, venció a los turcos, que llegaron con 300 galeras en Lepanto el 7 de octubre de 1571 (es un golfo, para que sepan ustedes la importancia geopolítica de ellos, mencionen algún golfo ubicado en Colombia, pídanle al profesor de geografía que les ubique en un mapa el mencionado sitio). Ganaron esa batalla, pero los turcos se recuperaron… la historia es fantástica, tendríamos que estudiarla para situar nuestras futuras obras literarias en tiempos pasados, así se reeditan, es conveniente saber de ella, porque es que… la repiten.

¡Cómo no iba a escribir Miguel, si habitó el planeta a plenitud, y vio reunidas 580 embarcaciones repletas de hombres que remaban y peleaban con el peso de las armaduras ¿cuánto pesarían?
 Volvemos sobre el destino marcado que tnemos: a Miguel de Cervantes se le conoce como el Manco de Lepanto, quedó lisiado  (explicar los sinónimos)  de la mano izquierda en la batalla, y además recibió una herida en el pecho, de un arcabuzazo. (Buscar en el diccionario: arcabuz) ya en ese tiempo existían las armas de fuego. Su destino era ver la vida, leerla, y describirla con una sola mano.

Cervantes fue un genio, es un genio y está vivo, porque tomó de la vida absolutamente todo lo que le ofrecía, coleccionó datos de otros autores y los archivó para ordenar la historia  a su manera, desde Don Quijote de la Mancha.

Cómo sería de travieso, que se nos introduce él mismo en las páginas de la novela, apesadumbrado por no poder saber más de Don Quijote, y nos narra un hallazgo, en Toledo, de una obra en árabe llamada: “Historia de Don Quijote de la Mancha”, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo…
Leamos, tomado del Capítulo IX, (página 167 de RBA Editores S.A., Barcelona, 1994):
 “Estando yo un día en el Alcaná… (8) hay una llamada, así que nos tendremos que remitir, porque en esas llamadas está explicada la historia, la geografía, los giros del idioma, etcétera; además, para que se vayan alistando, es una de las formas de leer El Quijote, desde sus llamadas (mostrar dónde se consiguen, siempre están en letras más pequeñas):

8. El Alcaná, calle de Toledo con muchas tiendas de mercaderes.
 “…llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sendero; y como yo soy aficionado a leer, aunque sean papeles rotos de las calles, llevando desta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vile con caracteres que conocí ser arábigos  Y puesto que aunque los conocía no los sabía leer, anduve mirando si aparecía por allí algún morisco aljamiado (llamada 9 : que sabe castellano) que los leyese, y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues aunque le buscara de otra y mejor más antigua lengua, le hallara (10: es decir: también le hubiera sido fácil encontrar a algún judío en Alcaná). En fin, la suerte me deparó uno, que, diciéndole mi deseo, y poniéndole el libro en las manos, le abrió por medio, y leyendo un poco en él, comenzó a reír.
         Preguntéle  yo que de qué se reía, y respondióme que de una cosa que tenía aquel libro escrita en el margen por anotación. Díjele que me la dijese, y él, sin frenar la risa, dijo:
-         Está, como he dicho, aquí en el margen escrito esto: “Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en la historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha”.

lunes, 13 de enero de 2014

En tiempos cercanos a elecciones conozcamos el TAO*


Por Silvia Betancourt Alliegro


Me propongo introducir parte del pensamiento transportado desde la sencillez del Tao, quizás porque mi alma ciudadana ha encontrado algo de descanso en él. Y además, me ha brindado claridad sosegada con respecto al espacio temporal en que habito. Hay que empezar por lo que decreta nuestras venturas y desgracias: la política:
“Gobernar un gran Estado, es como freír pececillos: con suavidad.
.Si el sabio y los hombres no se dañan mutuamente,
la virtud los reúne a ambos y crecerá el reino”.
Estas frases están que ni mandadas a confeccionar para todos los santos y lobos de cepa colombiana, que están haciendo esfuerzos mentales y lingüísticos (reeditados) para anestesiar a las masas que son adictas a ser conducidas por frases grandilocuentes y contundentes -usadas cual armas- especialmente en tiempos cercanos a elecciones.

Sería bueno que se sumergieran en los humildes consejos milenarios:
“Los antiguos sabios y maestros
eran sutiles, agudos y profundos.
Prudentes, como quien cruza un río en invierno.
Cautos, como quien teme a todos en su derredor.
Reservados, como invitados en casa ajena.
Indiferentes, como el hielo que se derrite.
Sencillos, como un tronco de madera.
Abiertos, como un valle”.

Y nos narra lentamente, con extrema dulzura, las consecuencias de los malos gobiernos, que según mis evocaciones, han sido todos:
“En la antigüedad, los mejores gobernantes
pasaban inadvertidos por el pueblo.
A estos les sucedieron otros menos grandes,
que fueron adulados y respetados.
Luego vinieron los que eran temidos.
Y finalmente la peor clase, los que son despreciados”.


Y para que no nos quepan dudas, dice, en la ‘Degradación de la Virtud Suprema’:
“Con la inteligencia y la erudición
prevalecen las grandes hipocresías.
Cuando no existe la armonía natural
desaparecen el amor y la piedad.
Cuando el reino está en discordia
y hay revueltas
no hay lugar para los ministros leales”.

Creo que El Creador no se equivocó cuando prohibió probar del Fruto del árbol de la ciencia a sus creaturas, y el Tao me corrobora en ello:
“Suprime la sabiduría y el conocimiento,
y el pueblo se verá beneficiado.
Suprime el deber y la moral,
y el pueblo volverá a la piedad y el amor.
Suprime la habilidad y la ambición,
y dejará de haber bandidos y ladrones”.

Y desde la “Vida Simple”, nos da pautas para la liberación:
“Por esto, enseña lo sencillo,
abraza lo auténtico,
disminuye el egoísmo,
abandona lo erudito,
reduce los deseos,
y no habrá ansiedades”.

*TAO: su origen ¡también! proviene de una leyenda que establece la existencia de tres fuerzas: una positiva, otra negativa, y una tercera conciliadora, se conocen como el Yin, el Yang: conceptos capitales de la filosofía china. Son dos principios opuestos y complementarios a un tiempo, que constituyen el fundamento de todas las cosas y se manifiestan en todos los casos de contrariedad mundana (mujer-hombre, bien-mal, alto,-bajo, etc.);  y el Tao,  es la fuerza superior que las contiene.
@yastao


martes, 7 de enero de 2014

LA PUBLICIDAD ES PODERÍO


Los estudiantes de Publicidad dicen que desde el primer semestre le venden su alma al diablo.
Los jefes de los partidos políticos deberían revisar sus idearios antes de las elecciones que están tocando a la puerta, proyectando las intenciones programadas hacia un desenlace armónico y justo para todos los compatriotas.
Pongamos ejemplos para facilitar análisis y resultados: desde que soy ciudadana reflexiva he observado que han manipulado a los electores con un eslogan de pocas palabras, pobre contenido, rebuscado y melifluo, pero que tiene ritmo y rima, que es lo que manosea los instintos del gregario, estrategia invencible desde que se inventó el cartel publicitario,  que es usado y abusado, tanto, que del cartel promocional de Hitler, en Colombia, pasados varios lustros, calcaron el de Gaitán y de este el de Galán y de ahí el de Uribe, estamos atrapados por un publicista que cada cuatro años cambia el vestuario y el rostro del ‘cliente’ y pasa la factura.
Utilizando los parámetros de fenecidos ególatras que no menciono para no herir susceptibilidades poderosas, erigen, para que los veamos como inmensos humanos, a hombres ambiciosos y de pobre talante, en una pose ideada por fascistas y escriben frases de tres a ocho palabras: ‘’La patria por encima de los partidos”; “No soy un hombre, soy un pueblo”; “Sí se puede”; “Bienvenidos al futuro”; “Mano fuerte y corazón grande”; más otras que tal vez usted recordará, imagino.
Todos tenemos derecho al progreso espiritual, y podemos ejercer la creatividad con expresiones que atenúen el ego de la primitiva estructura mental, por medio de la música, el color y la forma, sin que nos importe quién califica ni cómo; lo que es imperdonable es que los ‘creativos’ alquilen sus talentos sincronizándose –por dinero- con gente perversa.
La energía popular es de grandes magnitudes, puede generar miles de kilovatios al aplaudir, cantar, aclamar, más cuando brama es temible porque se vuelve incontrolable, no hay transformador que la pueda intervenir, no hay manera de romper con circuitos de dependencia artificial, y la inmersión de un individuo en ellos define el comportamiento neurótico, adictivo; y si es por parte de la masa, a la fuerza definirá y paralizará los prototipos. En Colombia se vivió cuando el pueblo derrocó al general Rojas Pinilla, abuelo de los Moreno Rojas, en otros países suramericanos era la manera usual de deponer los ‘transformadores’.
Actualmente no hay un culto religioso tan poderoso como antaño capaz de canalizar la ira social, aún cuando el Estado mantiene vigente el Concordato que le da el derecho de participar en la ‘lidia’ de los problemas de orden público.
Usemos la fuerza intelectual que Twitter nos facilita para que los viejos caciques se confiesen culpables de sus crímenes de lesa humanidad, y sean juzgados y condenados, para que sus vástagos entronizados como dirigentes de los partidos tradicionales o nuevos, dejen de mostrarnos sus rostros triunfantes, sus ojos desafiantes de sucesores del trono.
 Mueve a lástima ver a hombres curtidos en las lides de la vida burócrata, acostumbrados a vivir del erario, buscando la caridad de una sonrisa de esos recién germinados, haciendo fila para estrechar sus manos, humillándose como perros, para tener la esperanza de que les tirarán algún hueso para roer mientras rumian su resentimiento.

@yastao

sábado, 4 de enero de 2014

Para quitarnos el sombrero: ALBERT CAMUS

Enlace: ALBERT CAMUS: DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA, AÑO 1957 

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Estocolmo, 10 de diciembre de 1957

Al recibir la distinción con que ha querido honrarme su libre Academia, mi gratitud es más profunda  cuando evalúo   hasta qué punto esa recompensa sobrepasa  mis méritos personales.  Todo hombre, y con mayor razón todo artista, desea que se reconozca lo que es o quiere ser. Yo también lo deseo. Pero al conocer su decisión me fue imposible no comparar su resonancia con lo que realmente soy. ¿Cómo un hombre, casi joven todavía, rico sólo por sus dudas, con una obra apenas desarrollada, habituado a vivir en la soledad del trabajo o en el retiro de la amistad, podría recibir, sin una especie de pánico, un galardón que le coloca de pronto, y solo, a plena luz? ¿Con qué ánimo podía recibir ese honor al tiempo que, en tantos sitios, otros escritores, algunos de los más grandes, están reducidos al silencio y cuando, al mismo tiempo, su tierra natal conoce una desdicha incesante?

He sentido esa inquietud, y ese malestar. Para recobrar mi paz interior me ha sido necesario ponerme de acuerdo con un destino demasiado generoso. Y como era imposible igualarme a él con el único apoyo de mis méritos, no he hallado nada mejor, para ayudarme, que lo que me ha sostenido a lo largo de mi vida y en las circunstancias más opuestas: la idea que me he forjado de mi arte y de la misión del escritor. Permitanme,  aunque sólo sea en prueba de reconocimiento y amistad, que les diga, lo más sencillamente posible, cuál es esa idea.

Personalmente, no puedo vivir sin mi arte. Pero jamás he puesto ese arte por encima de cualquier cosa. Por el contrario, si me es necesario es porque no me separa de nadie, y me permite vivir, tal como soy, a la par de todos. A mi ver, el arte no es una diversión solitaria. Es un medio de emocionar al mayor número de hombres, ofreciéndoles una imagen privilegiada de dolores y alegrías comunes. Obliga, pues, al artista a no aislarse; le somete a la verdad, a la más humilde y más universal. Y aquellos que muchas veces han elegido su destino de artistas porque se sentían distintos, aprenden pronto que no podrán nutrir su arte ni su diferencia más que confesando su semejanza con todos.

El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo hacia los demás, equidistante entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso, los verdadero artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar. Y si han de tomar partido en este mundo, sólo puede ser por una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual.

Por lo mismo el papel de escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si en ello consiente. Pero el silencio de un prisionero desconocido, abandonado a las humillaciones,  en el otro extremo del mundo,  basta para sacar al escritor de su soledad,  por lo menos, cada vez que logre, entre los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trate de recogerlo y reemplazarlo, para hacerlo valer mediante todos los recursos del arte.

Nadie es lo bastante grande para semejante vocación. Sin embargo,  en todas las circunstancias de su vida, obscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre para poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificará sólo a condición de que acepte, tanto como pueda, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio a la verdad, y el servicio a la libertad. Y puesto que su vocación consiste en reunir al mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira ni a la servidumbre porque, donde reinan,  crece el aislamiento. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia ante la opresión.

Durante más de veinte años de historia demencial, perdido sin remedio, como todos los hombres de mi edad, en las convulsiones del tiempo, sólo me ha sostenido el sentimiento hondo de que escribir es hoy un honor, porque ese acto obliga, y obliga a algo más que a escribir. Me obligaba, especialmente, tal como yo era y con arreglo a mis fuerzas, a compartir, con todos los que vivían mi misma historia, la desventura y la esperanza. Esos hombres nacidos al comienzo de la primera guerra mundial, que tenían veinte años  en la época de instaurarse, a la vez, el poder hitleriano y los primeros procesos revolucionarios, Y que para completar su educación se vieron enfrentados a la guerra de España, a la segunda guerra mundial,  al universo de los campos de concentración, a la Europa de la tortura y de las prisiones, se ven hoy obligados a orientar a sus hijos y a sus obras en un mundo amenazado de destrucción nuclear. Supongo que nadie pretenderá pedirles que sean optimistas. Hasta llego a pensar que debemos ser comprensivos, sin dejar de luchar contra ellos, con el error de los que, por un exceso de desesperación han reivindicado el derecho al deshonor y se han lanzado a los nihilismos de la época. Pero sucede que la mayoría de entre nosotros, en mi país y en el mundo entero, han rechazado el nihilismo y se consagran a la conquista de una legitimidad.

Les ha sido preciso forjarse un arte de vivir para tiempos catastróficos, a fin de nacer una segunda vez y luchar luego, a cara descubierta, contra el instinto de muerte que se agita en nuestra historia.

Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sábe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida —en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos, y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en la que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión—, esa generación ha debido, en si misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que se corre el riesgo de que nuestros grandes inquisidores   establecezcan para siempre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie de carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura, y reconstruir con todos los hombres una nueva Arca de la Alianza.

No es seguro que esta generación pueda al fin cumplir esa labor inmensa, pero lo cierto es que, por doquier en el mundo, tiene ya hecha, y la mantiene, su doble apuesta en favor de la verdad y de la libertad y que, llegado el momento, sabe morir sin odio por ella. Es esta generación la que debe ser saludada y alentada dondequiera que se halle y, sobre todo, donde se sacrifica. En ella, seguro de vuestra profunda aprobación, quisiera yo declinar hoy el honor que acabais de hacerme.

Al mismo tiempo, después de expresar la nobleza del oficio de escribir, querría yo situar al escritor en su verdadero lugar, sin otros títulos que los que comparte con sus compañeros, de lucha, vulnerable pero tenaz, injusto pero apasionado de justicia, realizando su obra sin vergüenza ni orgullo, a la vista de todos; atento siempre al dolor y a la belleza; consagrado en fin, a sacar de su ser complejo las creaciones que intenta levantar, obstinadamente, entre el movimiento destructor de la historia.

¿Quién, después de eso, podrá esperar que él presente soluciones ya hechas, y bellas lecciones de moral? La verdad es misteriosa, huidiza, y siempre hay que tratar de conquistarla. La libertad es peligrosa, tan dura de vivir, como exaltante. Debemos avanzar hacia esos dos fines, penosa pero resueltamente, descontando por anticipado nuestros desfallecimientos a lo largo de tan dilatado camino. ¿Qué escritor osaría, en conciencia, proclamarse orgulloso apóstol de virtud? En cuanto a mi, necesito decir una vez más que no soy nada de eso. Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente ella me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad, y por la esperanza de volverlos a vivir.

Reducido así a lo que realmente soy, a mis verdaderos limites, a mis dudas y también a mi difícil fe,  me siento más libre para destacar, al concluir, la magnitud y generosidad de la distinción que acabais de hacerme. Más libre también para decir que quisiera recibirla como homenaje rendido a todos los que, participando el mismo combate, no han recibido privilegio alguno y sí, en cambio, han conocido desgracias y persecuciones. Sólo me  falta dar las gracias, desde el fondo de mi corazón, y hacer públicamente, en señal personal  de gratitud, la misma y vieja promesa de fidelidad que cada verdadero artista se hace a si mismo, silenciosamente, todos los días.

miércoles, 1 de enero de 2014

SOSPECHAS CONFIRMADAS: Todo lo que transcurre en el ahora es producto del sueño.


Advertencia: Si le da pereza pensar, por favor, no lea este Ensayo.

Desde hace tiempo me rondaba una inquietud, que por delirante siempre soslayaba, alejándola de mis pensamientos y conversaciones. Hoy es una certeza: Colombia vive la etapa del oscurantismo, porque nunca ha salido de la barbarie, así nos relacionemos con el resto del mundo en términos comerciales; y esa no es ninguna gracia, porque el comercio ha sobrevivido a todo asalto en cualquier época y espacio, es más, es la columna vertebral de todas las civilizaciones.
No somos iguales a los humanos que nacen cobijados por otras Constituciones, así hayamos calcado prácticamente la nuestra de alguna europea, y la gran diferencia consiste en que esos otros ciudadanos conocen a la letra sus leyes  ¡y no duermen!

Cuando se duerme, nos dejó escrito Gurdjieff, el hombre queda sumido en sus visiones, y poco importa si conserva o no sus recuerdos¸ aún en el caso de que algunas impresiones circundantes le lleguen, tales como sonidos, calor, frío, y esas sensaciones de su  propio cuerpo le provoquen imágenes fantásticas.
Después, el hombre se despierta; la primera impresión es que está en un estado de conciencia totalmente distinto, puede moverse, hablar con otras personas, hacer proyectos, ver los peligros, etcétera.
Parece razonable pensar que se encuentra en una situación mejor que cuando estaba dormido. Pero si le damos una mirada a su mundo interior, a sus pensamientos, a las causas de sus acciones, percibiremos que se halla en el mismo estado que cuando dormía: si le damos una mirada a su mundo interior, a sus pensamientos, a las causas de sus acciones, percibiremos que se halla en el mismo estado que cuando dormía. Incluso peor, puesto que en el sueño permanece pasivo, lo que equivale a que no puede hacer nada.
Por el contrario, en el estado de vigilia puede actuar continuamente, y el resultado de sus acciones repercute sobre él y sobre los que lo rodean. Sin embargo, no se acuerda de sí mismo, es una máquina, todo le viene de fuera; no puede detener la corriente de sus ideas, no puede dominar su imaginación, sus emociones ni su atención, vive en el mundo subjetivo del yo amo, esto me gusta, deseo, no deseo; no ve el mundo real, vive en el sueño, duerme, y ese sueño es más peligroso que el de la noche en su lecho.
Consideremos lo cotidiano: la guerra, en este o cualquier otro momento de la historia siempre hay guerra ¿qué significa esto según lo descrito anteriormente? Significa que muchos miles de durmientes se esfuerzan en destruir a otros miles de durmientes; cosa que no harían si despertaran. Todo lo que transcurre en el ahora es producto del sueño.

No hay nada nuevo en esta idea, desde la creación del mundo tridimensional se ha dicho a los hombres, a través de las religiones, que deben despertar.
Cuántas veces, por ejemplo, leemos en los Evangelios: despertaos, velad, no durmáis. Los discípulos de Jesús dormían en el huerto de Getsemaní mientras él oraba… ¿comprendemos o lo tomamos como una metáfora? No vemos que hay que tomar la orden al pie de la letra: no durmáis. Tendremos que permanecer despiertos, al menos intentarlo.
Todo lo que leemos o escuchamos nos ‘entra’ durmiendo, especialmente las noticias.
@yastao


viernes, 27 de diciembre de 2013

PARA EL NUEVO AÑO

 PARA EL NUEVO AÑO 
Quisiera obsequiar a todos los que amo un enorme mercado que les durara todo el año que viene (por si acaso).
Además, bellos días iluminados como el de hoy, que traigan vientos frescos, agua de lluvia sin excesos, cantos de aves en libertad en este valle Edén que el Creador nos ha donado.
Noches atestadas de amor, fe, esperanza y caridad en las que los niños puedan volver a jugar en la puerta de sus casas, cuidados por sus padres, sin el terror que producen los jinetes del despojo y de la muerte.
Empleos para escoger, para que nuestros jóvenes egresados de las universidades no tengan que promocionar minutos de celular en las calles. Quisiera verlos como fuimos nosotros a su edad: confiados, festivos, abastecidos, por tanto, solidarios.
Convoco a nuestro Señor Jesucristo, a que bendiga todos nuestros actos cotidianos; al Espíritu Santo para que ilumine cada uno de nuestros esfuerzos intelectuales; a María, la madre de Jesús para que interceda por los hijos secuestrados.
Anhelo, con todas las fuerzas de mi alma, la prosperidad para cada uno de los hogares en el planeta tierra, sin duda ello erradicaría las guerras.
Suplico que Dios mire con ojos misericordiosos a las mujeres, que las inspire y dirija para que cumplan con el sagrado deber de ser las pilastras de la civilización y que no sean sometidas por el estómago, ni por el desprecio, ni por el temor a ser juzgadas por las mismas mujeres cuando decidan liberarse de las ataduras perversas.
Imploro el perdón para los depredadores del tesoro nacional, con una condición: que reintegren todos los bienes hurtados al colectivo; tal vez con el monto total podamos cancelar la deuda externa.
Conspiraré a diario, asistida por los ángeles del Señor, contra los fabricantes y distribuidores de armas; la meta será lograr un cambio drástico y contundente de esta realidad plagada de asesinos y sustituirlos por dignos campesinos ¡que viva el arado, que muera el misil!
Pido, para toda la humanidad: sabiduría con modestia; templanza con vida; diligencia en el trabajo; salud con alimentos; fortaleza y perseverancia; belleza en el sosiego; ternura con paz; bondad sin ostentación; dignidad en los ropajes; amor a Dios; descanso en el anochecer; instantes de iluminación; conocimiento con prudencia; la fuerza de la juventud en la vejez.
Un abrazo fuerte, hoy y por siempre, para todos mis amigos, y para los que no, también.

viernes, 13 de diciembre de 2013

MONÓLOGO CON EL ESPÍRITU SANTo

MONÓLOGO CON EL ESPÍRITU SANTO
Quería escribir un artículo sesudo sobre los partidos políticos, actuales, en Colombia, pero se me instaló este monólogo, y ahí les va, todos los hacedores de milagros en discursos para captar votos quedaron en lo que son: movedizos, gracias a Dios.
Nos llega lo que somos. Que esto funcione así quiere decir que así funciona el libre albedrío, que es el don más grande que Dios le haya concedido al hombre. No le pidamos entonces que cambie lo que nosotros decidimos. Mas bien, que nos ayude a cambiar nuestras decisiones o a hacer su voluntad, si es que no es lo mismo, oraciones como “Líbranos Señor de todo mal y peligro”, suenan como líbranos Señor de nosotros mismos, que somos los que ejercemos el mal y nos ponemos en peligro. Sálvanos Señor de asumirnos, de la auto gestión, y el re- crecimiento. Todo bueno Señor, maluco nada.
Por otro lado, para qué pedimos lo que no tenemos cómo cargar. Hazme sabio, Señor, mientras ejerzo mi ignorancia. Tal vez “Ayúdame a salir de bruto” sea más realista y adecuado. No podemos pedir a Dios que nos tape el error con la virtud. La oración no es para pedir atajos, descuentos, prebendas o escamoteos, hagámonos merecedores, no merecidos. Que orar a Dios no se convierta en una manera de irrespetarlo. La  oración debe ser respetuosa y eso no tiene nada con asumir posturas reverenciales, más bien, tener en cuenta al interlocutor, a su ciencia, su justicia, su misericordia e incluso su paciencia.
Otros aspectos de la oración más interesantes y relajados, para Dios sobre todo, serían aquellos en los cuales le decimos al Señor cómo lo vemos, le preguntamos cómo nos ve y si cree que hay algo que debamos cambiar, a lo mejor le hacemos reclamos y pataletas, canciones y poemas, lo ponemos al día sobre los avances tecnológicos del pecado, la artesanía del alma y el progreso de los fundamentalismos. En fin, buena conversación con Dios Padre, que dicho sea de paso, debe salpicarse con gotas de buen humor, porque si hay algo claro es que la oración que más le agrada a Dios, como buen padre, es la que lo hace reír.
Nada llega al intelecto sin pasar por los sentidos, decía Tomás de Aquino. Acechar nuestras vidas, analizar las experiencias, sacar conclusiones, vislumbrar significados.
Dejarnos descubrir es aprender a captar los momentos en que Dios nos habla, volver a creer en la antigua sabiduría de los sueños. San Pablo decía que el “misterio es lo que vemos con los ojos cerrados”. El misterio es lo que vemos cuando soñamos, el misterio de nosotros mismos plasmado en imágenes. El lenguaje por excelencia de la madre. Con ellos (los sueños) ella nos habla de todo lo que nos concierne. Oremos escuchándolos, viéndolos, escribiéndolos, interpretándolos. Son imágenes, como imágenes son las que envía la televisión, el cine, el arte, la calle, etcétera. Entendamos que cada imagen de estas está tratando de decir  algo. Pongamos atención al entorno como si éste fuera una película proyectada por el interno. Igual adentro que afuera. Cada cosa está hablando, la vida es un tejido sin hilos sueltos, no sucede nada que no signifique algo, así es como nos habla el lado femenino de Dios, y ese lenguaje no es lógico lineal, es lógico simbólico.
Para entenderlo se hace necesario entender que tiene un alfabeto propio, el del símbolo; así como el lenguaje de las palabras se vale del alfabeto  de las letras, el lenguaje de las imágenes se vale del simbólico. El símbolo es la llave que abre las puertas de la comunicación con el Espíritu Santo, quien comprenda el símbolo, podrá leer la imagen, podrá ver y oír a Dios de múltiples maneras.

Aprender simbología es una de las más altas maneras  de orar porque es la manera de construir el puente para comunicarnos con Él, porque al hacerlo con Él, lo hacemos en Ella.



Silvia Betancourt Alliegro